Crónica IX. JJ vs K2: a tomar por culo 10.000 $

17 de julio de 2009 Pedro Nuñez de Cela

Mucho se ha hablado de la mano de mi eliminación a punto de entrar en premios en el Main Event de las WSOP® 09. El que más la hablado y analizado, sin duda alguna, he sido yo. El grupo de españoles que están por aquí me han dado su opinión y se trata de opiniones muy cualificadas, porque estamos hablando de los mejores jugadores de España. No están todos, claro, pero si muchos de los cracks.

En primer lugar ellos se dan perfecta cuenta de la situación porque han sufrido las largas horas de juego en este torneo. Para poder analizar la jugada, tenemos que encuadrarla en su contexto, así que os tengo que contar todo el nivel.

Terminamos el día 3 con 168.500 puntos y quedaban 789 jugadores vivos. Cobraban 648, los últimos 21.000 $, lo que suponía más que doblar la inversión. Ese era el objetivo al empezar el día 4. El que quedaba 649 tenía como premio la inscripción del año que viene y el que te entrevistasen todos los medios que hay por aquí. Ese no era mi objetivo.

En el primer nivel del día 4 teníamos un ante de 500 y ciegas 2.000/4.000, por lo que la vuelta costaba 10.500 fichas, al ser las mesas de 9 jugadores. En principio tenía margen de maniobra para entrar en la burbuja siempre y cuando fuera rápido, pero pensábamos que tardaríamos 3 niveles, con lo que la cosa se complicaba.

Estando en la ciega grande me suben a 10.500 e igualo con QTs. En el flop salen cartas bajas y un T. El subidor mete la apuesta de continuación a unos 10-11.000 y le resubo a 30.000 para ver donde estoy. El tipo empuja una pila enorme de fichas naranjas (las de 5.000) y tras pensarlo le coloco en pareja superior al T. Me tiro y acierto en mi lectura, iba por detrás porque enseñó JJ.

Esto me deja con unas 130.000 fichas y, por supuesto, peor situación para afrontar la burbuja, pero no me puse nervioso en absoluto. La gente iba cayendo más rápido de lo que pensábamos, pero al llegar a 700 la cosa se ralentizó bastante y caían con cuenta gotas.

Un jugador sube a 10.500 y me veo AA en la mano. Mi intención era resubirle a 26.000 pero me dejo una ficha de 5.000, con lo que cuando suelto las fichas caen sólo 21.000. El tipo se tira y veo que no puedo sacarle partido a mis cohetes.

En otra mano con QQ hago la subida estándar a 10.000 y toda la mesa se tira. Otra oportunidad perdida de llevarme un buen bote. La jugada tonta la hago con 66. Subo y la ciega pequeña me paga. El flop es de bajas pero son tres picas. Tengo el 6 de picas, pero el fulano lleva la K y me aguanta mi subida. Sale la cuarta pica y se lleva el bote. Esto me deja con unas 90.000.

La pila baja algo por el efecto de las ciegas y los antes, así que debía tener algo más de 80.000 cuando quedaban 4 minutos para acabar el nivel. Quedaban 660 jugadores y pensábamos que hasta llegar a la burbuja tendríamos que aguantar otro nivel de 2 horas, por lo que la cosa estaba muy justa. El siguiente nivel tenía un ante de 500 y ciegas de 2.500/5.000, por lo que la vuelta costaba 12.000 puntos. Esto me daba para menos de 7 vueltas.

Así las cosas, si me entraba un cañón tendría que aprovecharlo. Había tenido la mala suerte de no sacarle mucho partido a los AA y a las QQ y robar las ciegas sólo me daba aire para una vuelta más.

Llega la mano. En última posición me dan JJ y nadie de la mesa se ha movido. Era la jugada que estaba esperando. En la ciega pequeña un tipo con unas 300.000 y en la ciega grande el líder de la mesa con una burrada cercana al millón. El líder sólo se movía con cañones. Se había puesto gordo cuando le dieron AA en dos ocasiones, pero no le gustaba meterse en líos. El de la ciega pequeña tampoco se había movido mucho.

Antes había hablado con Tizona y habíamos acordado que en caso de entrar a una mano había que hacerlo dispuestos a morir, y no la mariconada que había hecho con 66. En esta situación teníamos tres opciones:

1.- Tirarse y aguantar como una perra más de un nivel. Esta opción ni la contemplé por que lo mínimo que quería llevarme en esa mano eras las 10.500 muertas que había en la mesa.

2.- Meter mis 80.000 de cara. Seguramente hubiese tirado a mis dos rivales y me hubiese llevado 10.500 fichas para aguantar una vuelta más. Tras no haber sacado mucho con AA y QQ, me pareció poco en ese momento. En este escenario me veía pasándolo muy mal en la burbuja.

3.- Hacer la subida estándar de 10.500 y a ver que pasa. Si se tiran, me llevo el bote muerto, si resuben, meto la caja y a rezar. No olvidemos que JJ es la quinta mejor jugada en Texas Holdem de los 169 pares de cartas posibles.

Hablando con la armada española, me dicen que las opciones válidas son la 2 y la 3, pero la mayoría hubiesen optado por el all in de cara. Eso sí, me insisten en que la opción que elegí yo no es mala. Estoy hablando de la mayoría, algunos tienen muy claro que meterían la caja y si se llevan el bote muerto se dan por contentos.

Con esto os quiero poner de manifiesto que una mano no siempre se juega igual y que jugadores muy buenos y con larga experiencia no me han dicho que soy el mayor pescao que se han encontrado en las mesas.

Hago la subida a 10.500, la ciega pequeña sube a 30.000 y la ciega grande se tira. Si aquí me tiro me quedo mucho más jodido para afrontar la burbuja con fichas para algo más de 5 vueltas. No hay marcha atrás y hago insta all in.

Tras mucho pensárselo el tío hace call y enseña K2. Creo que no tenía claro si jugarse el 25% de su stack con esa basura, sobre todo por el 2. No sé el rango de manos en que me puso, pero finalmente decidió olvidarse de las cartas y jugar con el stack.

Al ver sus cartas por un lado me alegré y por otro me daba mala espina. Al finalizar el día 3 comentaba a Tizona que en todos los all in que había jugado había ido por delante, por lo que mis lecturas eran buenas. Pero claro, si la media estuvo en un 70/30 ya iba siendo hora de que saliera el fatídico 30 en contra. Sólo es cuestión de números.

También me acordé de una mesa final de un 10K en que me tiraron cuando el rival enseñó K2 y el flop fue K22. Alvarito estaba viendo esa mesa final y, mientras venían las cámaras se lo comenté. La contestación fue la esperada: ni lo mentes so cabrón.

A estas alturas cuando hay un all in y alguien hace call se grita en alto. Si el encargado de ESPN que está por la zona lo considera oportuno vienen las cámaras echando chispas. Imaginad como se pasan esos 30 segundos en que el crupier espera sin sacar cartas.

El cámara era muy majete y tenía buen rollo conmigo. Un rato antes, mientras me filmaba le dije que no quería cámaras, ya que mi familia creía que estaba en un viaje de negocios. El tío tuvo que cortar la filmación de la risa que le entró.

El flop ya fue definitivo al traer una K. Recuerdo que miré a Álvaro y agachó la cabeza poniéndose una mano para taparse el rostro. No sabéis con que fuerza pedí interiormente una J en el turn o en el river, los pañales destrozaos del esfuerzo. Creo que me lo merecía después del torneo que me había calzado. En más de 30 horas de juego había cometido pocos errores, y de eso se trata, de meter poco la pata.

Se consumó la tragedia. Saludé a todos mis rivales deseándoles suerte y en las caras de algunos noté cierta pesadumbre. Todo el folclore que monto hace que en las mesas caiga bien. Por otro lado, los tíos estaban encantados de que quedara uno menos, eso está clarísimo.

Dándoles la mano les deseaba suerte o les decía que “buen trabajo”. Al final me dirigí a toda la mesa diciendo “Good luck, gays”. Como estáis leyendo, les llamé maricones, jajajaja. En inglés guy (pronunciado gay) significa chicos o algo así. En cambio gay (pronunciado guey) significa lo que todos sabéis, mariquita. Pos yo pronuncié un guey más claro que el agüita. Tendré que mejorar mi inglés para el año que viene.

La carita de Álvaro al terminar la mano no la olvidaré en la vida. Ahí vi reflejadas las caras de los aproximadamente 80 inversores, de mis amigos, de mi familia y, sobre todo, de mi mujer. También me acordé mucho de César Garrido y de una conversación que tuvimos el día 2B. Abrazo muy gordo para todos.

Jairo mantuvo la compostura y puso más cara de animarme que de cagarse en tos los muertos más recientes del tipo de K2, que también. Pac8 no estaba por allí. No quería ni darle la noticia porque sabía que le iba a sentar como un hierro candente por donde todos imagináis.

Mi eliminación coincidió prácticamente con el descanso y al ver a Pac8 y contárselo no se lo creía. Pensaba que nos íbamos a fumar hasta que le dije: ¿Y qué hago con el capote en la mano? Nunca he visto a Pac8 cambiarle la cara tan rápido y ponerla tan seria.

Ya en el fumódromo, Alvarito no paraba de jurar en arameo: Qué injusto es este juego, esta mano me va a marcar la vida, etc. Yo intentaba guardar la compostura y seguía gastando bromas. O era mi forma de no venirme abajo o todavía no me daba cuenta de que acababa de palmar 20.000 pavos.

Poco a poco se va extendiendo la noticia como la pólvora entre la expedición española. Los hermanos Ubierna, con los ojos como platos, sólo alcanzan a decir el típico “No jooodas”. Leo abre los brazos y dibuja en su cara un gesto de incomprensión mezclado con tristeza. No puede articular palabra. Armando Muñoz-Calero, al que llevaba animando dos días por lo corto que iba, meneaba la cabeza a izquierda y derecha diciendo “¿Pero que has hecho?” Raúl Páez me dio un fuerte abrazo añadiendo “Muy buen torneo, Periquillo. Menuda putada.”. Labandeira cerró los ojos. Y así todos los que me iba encontrando, Rebenido, Kokoliso, Miky, flacokanu, Isma, Germán, Jesús,…

Muchas gracias a todos porque sé que os habéis quedado jodidos de verdad. Los días que hemos pasado aquí no los olvidaremos fácilmente. Yo he intentado arrancaros una sonrisa cada vez que os veía y buscaba palabras de ánimo en vuestros malos momentos. Me lo habéis devuelto multiplicado por mil.

Llega el peor momento y tengo que afrontarlo tarde o temprano: llamar a mi mujer. Todos los jugadores sabemos lo duro que es para nuestras familias esta afición. Carol ha soportado esto del póquer como una campeona, aunque nunca le ha gustado. La llamada iba a ser dura, porque en esta ocasión yo sabía que se había dejado llevar por la euforia de la web y por lo bien que me veía cuando hablábamos.

Iba a ser muy duro para ella el haberme quedado tan cerca. No pudimos hablar mucho, ella me animaba pero no era necesario, yo estaba bastante bien. Oír su voz fue lo que me derrumbó. Le había fallado pero no sabía como explicárselo. Los ojos se me iban humedeciendo y las palabras no salían. Tuve que colgar porque no era cuestión de ponerme a llorar como una Magdalena en medio de la tribuna de prensa.

Cuando estoy solo, voy haciendo crónicas mentalmente. Ese día, cada vez que llegaba a esta parte notaba que los ojos se irritaban un poco. El día siguiente hablamos por msn y le dije que no quería llamarla para evitarnos el mal trago. Ya le llamaría cuando creyera que íbamos a soportarlo. Me contestó que si no cogía era porque la que no aguantaba era ella.

En fin, si tuviérais el peaso mujer que tengo yo, lo entenderíais. Eso de “tengo una mujer que no me la merezco” en mi caso es una verdad palmaria. Incluso siempre he sostenido que entre mis hermanos y mi madre le sueltan una pasta al mes para que no me devuelva, si no, es imposible que me aguante.

A toro pasado nos dimos cuenta de que la burbuja fue mucho más rápida de lo que pensábamos. A la media hora del segundo nivel ya quedaban sólo 649, por lo que podía haber aguantado con mis 80.000 fichas sin bajarme del autobús. Pero, claro, si lees el periódico de mañana, seguro que aciertas la primitiva.

Resumiendo, en ese momento tomé una de las dos decisiones correctas que podía tomar y no salió. Si el año que viene estoy en esta misma situación meteré la caja sin dudarlo, porque ya he aprendido como funciona la burbuja.

Los que crean que como “sólo me jugaba 2.000 $” me lo he tomado más a la ligera, estáis muy equivocados. Nada me hacía más ilusión que llegar a España y perder una semana repartiendo pasta entre los inversores. A mí en particular, los más de 4.000 $ que me tocaban me venían de lujo, porque, por desgracia, no soy millonario. Si lo fuera, no hubiese sido necesario montar toda la historia del bancaje.

Habitacíon 25162, Hotel Flamingo, Las Vegas (Nevada). Un día de julio 2009. 

Pedro Núnez de Cela 'Periquillo'  es colaborador de Poker10  y escribe su blog Periquillo Poker

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Pedro Nuñez de Cela

Periquillo es colaborador de Poker10.com y escribe en su blog http://www.periquillopoker.com

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