Los mitos del No Limit

09 de junio de 2009 Xabier Rodríguez

Dicen que el limit está condenado a desaparecer. Sólo hay que echar un vistazo a las salas on-line para comprobar como los jugadores huyen hacia el No-Limit, la modalidad en auge. El Limit se ha convertido, en el mejor de los casos, en un modo de aprender los conceptos básicos, una especie de guardería donde descubrir lo que es un flop sin que nos cueste demasiado.

El jugador es libre para decidir lo que le gusta y es posible que poder jugar cajas enteras en una mano suba mucho la adrenalina. También puede ser más rentable económicamente, como apuntó Raúl Mestre en una entrevista en Planet Póquer. Lo que es inaceptable es degradar el Limit como si fuese un sucedáneo de póquer. Evidentemente, tal pobreza de argumentos es mostrada por quien jamás ha sido incapaz de vencerlo.

Lo que más gracia me hace es ese comentario de que “en el Limit lo pagan todo”. ¿Pero qué más desea un jugador de póquer que un rival que no las tira nunca? Una cosa es decir que se llega más al river y que en ese momento, una apuesta significa sólo una pequeña parte del bote, por lo que será más complicado el fold. Claro está que también necesitamos un porcentaje de éxito menor en nuestra acción para que sea rentable. Quien basa su fracaso en esa frase, no hace más que culpar al adversario de un error suyo que no es otro que un exceso de agresividad.

Después está la historia de que el No-Limit es muy creativo, ya que puedes manipular el tamaño de las apuestas. Puede que los más grandes lo hagan, pero será que yo aún nunca he visto ninguno. Poca imaginación veo (y tampoco tengo) entre el NL400 y el NL1000, donde habitualmente juego. Quién abre el preflop subiendo por ejemplo cuatro ciegas grandes lo hace de forma mecánica. Nunca veo overbets de continuación. El 90 % de los casos, es de tres cuartas partes del bote. Son las cosas de jugar 6 mesas a la vez o de convertirnos en robots sin analizar más allá. Pero tanta apuesta sistemática lo hace tan parecido al Limit…

Después está el mito de los faroles. Como está siempre la caja entera en juego, se vende el no limit como un juego de locura, de continuo engaño, de acción total. Eso es culpa de teles, webs y foros, donde de las miles de manos que juega al mes sólo enseñan la espectacular. Alguna vez he comentado con Óscar García Pelayo la pasta que me ha costado en BossMedia ir a la caza del farol, con esa falacia psicológica de poner al jugador en la mano que queremos que tenga y no la que tiene realmente. Con esto no niego que a veces siga haciendo calls estúpidos, pero al menos soy consciente de ello. Frente a este idílico mundo de intuiciones, se tacha al Limit de matemático, como si fuese cosa de frikis y lo otro de poetas.

Puede que el No Limit sea más divertido, más rentable o la única alternativa en muchas salas. Pero no es más complejo ni digno de más sabiduría. ¿O dónde acaban los fracasados en el Limit?

Xabier Rodríguez 'OllOmOl' escribe su blog OllOmOl.net

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Xabier Rodríguez

Xabier Rodríguez 'OllOmOl' escribe su blog OllOmOl.net

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